En la UASD, la falta de conectividad ha afectado el desempeño de docentes y estudiantes.
25 mil jóvenes desisten de continuar sus estudios en universidades privadas y 12 mil se retiran de las aulas virtuales de la UASD

El virus responsable de la Covid-19 ha empezado a develar su impacto en la educación superior universitaria de República Dominicana. Desde que inició la pandemia 37 mil estudiantes desistieron de continuar sus estudios universitarios; 28 universidades cerraron temporalmente sus actividades presenciales y una carga financiera de más de RD$2,264 millones intenta asegurar la continuidad pedagógica a través de la educación a distancia.

Los recursos económicos otorgados para salvaguardar el funcionamiento del sistema, sin embargo, no son suficientes para garantizar el derecho a la educación superior en un marco de igualdad de oportunidades.

Baja conectividad, falta de contenido en línea alineado con los planes de estudios nacionales, profesores no preparados para esta “nueva normalidad” y limitado acceso a las tecnologías de la información y la comunicación constituyen algunos de los obstáculos que deben superarse para evitar que se amplíe la brecha en la oportunidad de acceso a la educación.

Así lo evidencia el análisis de impactos, respuestas políticas y recomendaciones titulado “COVID-19 y Educación Superior: De los efectos inmediatos al día después”, que elaboró la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Y, especialmente, los actores del sistema de educación superior dominicano que ya pueden dar testimonio acerca de cómo transcurre la vida académica con esta situación sanitaria de consecuencias todavía impredecibles.

Alfredo de la Cruz Baldera, presidente de la Asociación Dominicana de Rectores de Universidades (ADRU) y rector de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), afirma que, aunque ninguna universidad dejó de impartir docencia en los meses que lleva la pandemia, la falta de conectividad sigue siendo una barrera que acentúa la inequidad de la enseñanza, tanto por la situación socioeconómica de los estudiantes como por la zona geográfica en donde se encuentran.

Cita como ejemplo que mientras la ciudad cabecera de una provincia cuenta con acceso a internet, a tan solo 10 kilómetros de ese lugar es posible que no haya ningún tipo de conectividad.

El problema aumenta cuando se constata que “hay universidades en donde los estudiantes más pobres no tenían ningún tipo de equipo para recibir su docencia. Es decir, están sin computadoras ni un teléfono celular de gama media que les permita continuar con sus estudios”, explica el rector de la PUCMM.

La Universidad Autónoma de Santo Domingo también identificó la conectividad a internet como uno de los desafíos a superar en el actual contexto, durante una entrevista a su vicerrector docente, Alejandro Ozuna.

En el pasado semestre la deserción estudiantil en la UASD fue de 12 mil alumnos, reveló Ozuna, dando una cifra que, sumada a los 25 mil estudiantes que abandonaron sus carreras en las universidades privadas, conduce a pensar en las implicaciones que podría tener la falta de profesionales calificados para sostener el desarrollo económico y social del país.

Docentes aprendiendo sobre la marcha

Que los profesores no estuvieran preparados para impartir clases de manera virtual fue otra de las dificultades que evidenció la pandemia. Los docentes universitarios se vieron obligados a incorporar el uso de aplicaciones de videoconferencia, como Zoom y Microsoft Skipe, el correo electrónico y WhatsApp para adaptar los contenidos de los cursos de las distintas áreas de formación y mantener la comunicación en dos vías.

“Hay universidades dentro del sistema de educación superior que impartían cursos o asignaturas virtualmente, lo que fue de gran ayuda porque ya tenían un sistema montado o un software y pudieron continuar con la educación. Pero, eso no fue lo que ocurrió con la mayoría”, indicó el rector de la PUCMM.

Prevaleció una modalidad de educación a distancia en la que el profesor colocó los materiales formativos en una plataforma para la enseñanza a la que el estudiante no siempre podía acceder y cuando lo hacía, aparecían nuevas dificultades que volvían estresante el proceso de aprendizaje.

Así lo pone de manifiesto Gilberto Martínez Taveras, estudiante de la carrera de Comunicación Social, de la UASD. “Hubo muchos inconvenientes para acceder a la plataforma. Y cuando finalmente se ingresaba, algunos días, los maestros hacían las asignaciones y los alumnos no las podían ver o al revés, el estudiante subía la tarea y el profesor no la veía publicada”, expresó.

También los profesores lidiaban con la ansiedad y el estrés de no saber si todos los estudiantes estaban prestando atención o por tener que asumir, de repente, una nueva forma de enseñanza en la que la evaluación del aprendizaje se volvía más compleja.

Con el próximo semestre académico a punto iniciar, Martínez Taveras espera cambios en la gestión de la docencia virtual. “Ojalá que se produzca una mejoría en la plataforma y que los maestros se hayan familiarizado con la misma, porque en muchas ocasiones se evidenciaba un desconocimiento del maestro en el uso de la plataforma”, indicó.

Entre las plataformas que están usando las universidades figuran: Moodle, Blackboard y Classroom. María Mejía, directora de Educación Virtual de la UASD, asegura que la utilizada por esa academia de estudios es robusta y segura, por lo que atribuye las dificultades a “la falta de competencias informáticas que tienen muchas personas”.

Ya hay lecciones aprendidas

“Las universidades han emigrado a varias plataformas de aprendizaje. Creo que es la principal limitante que hemos logrado vencer”, comentó el rector de la PUCMM, consciente de que en el pasado hubo un esfuerzo individual enorme de parte de los profesores para continuar con la docencia.
La participación de los maestros en numerosos talleres, cursos y capacitaciones y la inversión en tecnología digital que están realizando las instituciones de educación superior también son pasos correctos.

Aun así, los desafíos continuarán para toda la comunidad educativa. “El rendimiento no es igual. La presencia física es algo que todavía ayuda al aprendizaje porque garantiza esa calidad total que buscamos muchas de nuestras universidades. Debemos prepararnos para un modelo híbrido: presencial y virtual”, advierte el presidente de la ADRU.
Un modelo que plantea nuevos retos, entre ellos: lograr que los profesores cuenten con las herramientas y recursos para continuar con las clases en modalidad virtual, que los jóvenes estudien con mayor autonomía, visión crítica y capacidad de autoaprendizaje y que el Estado y las universidades atiendan las necesidades pedagógicas, económicas y socioemocionales de aquellos estudiantes con mayores dificultades para continuar su formación académica.

La oferta educativa del año 2021

Durante el presente año, la educación a distancia y la virtual serán las modalidades con las que las universidades impartirán docencia.

De acuerdo con el presidente de la ADRU, todos los centros de educación superior tienen su material preparado para continuar con la docencia de las asignaturas teóricas en las diferentes carreras profesionales.

A partir de hoy, en la PUCMM comenzarán a impartir las asignaturas prácticas, pero con grupos reducidos de estudiantes y respetando el protocolo establecido por el Ministerio de Salud, precisó.

La UASD contempla iniciar la docencia a finales de enero o principios de febrero, según indicó el vicerrector académico. Informó que actualmente trabajan en el protocolo que definirá una serie de características fundamentales para lograr una efectiva interacción de los docentes y estudiantes.

Impacto de la pandemia

28Universidades cerraron temporalmente sus actividades presenciales.

37,000 Estudiantes desistieron de continuar sus estudios universitarios.

RD$2,000 millones Financiamiento que el Gobierno puso a disposición de las universidades privadas en condiciones blandas para salvaguardar su funcionamiento.

6,000 Estudiantes de escasos recursos que cursan estudios en universidades privadas reciben apoyo económico del Gobierno.

RD$264.4 millones Recursos para dar continuidad a las actividades docentes de la UASD desde que inició la pandemia, además de los fondos que tiene asignados en el Presupuesto General del Estado.